Reseña | La bola de los sueños de Purificación Menaya Moreno

Colaboración con Babidi-Bú
Título: La bola de los sueños
Autora: Purificación Menaya Moreno
Ilustradora: Alejandra Fernández Mingorance
Año: noviembre de 2016
Páginas: 40
Género: infantil
ISBN: 978-84-16777-25-9
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Sinopsis: Adrián ha conseguido que mamá le compre una bola de nieve, que contiene un París en miniatura en el que nieva. Adrián descubre que se trata de una bola mágica: ¡agitándola, puede entrar en ella! Pero la bola se rompe cuando su hermana juega con ella... Papá y mamá la arreglarán, y esta se convertirá en una bola de los deseos.







Aquí sigo añadiendo libros a la sección de Educapeques. Hace poco que colaboro con esta editorial pero jolines ¡MENUDO CATÁLOGO BONITO TIENE! Es mi editorial favorita por excelencia en cuanto a libros infantiles/juveniles. Claro que esta historia no tiene nada que ver con otra lectura que hice, y que se trata de un libro para trabajar la educación emocional desde edades tempranas. Su título es EMOTI: 4 colores, 4 emociones - puedes leer la reseña clickeando aquí -.
Os recomiendo muchísimo Babidi-Bú si tenéis pequeños a vuestro alrededor. En cada historia hay un trasfondo diferente y esta no iba a ser menos.

¡DENTRO RESEÑA!

    Portada y título: no os puedo hablar de ellos por separado ya que van en consonancia. La portada habla por sí misma y el título le acompaña. Como podéis todo ello se presenta en un fondo con tonos cálidos - anaranjado y rojo - y que seguro que os rememora a la próxima Navidad - además de que una bola de nieve en sí ya es un elemento navideño por excelencia -. En ella Adrián, nuestro pequeño protagonista, la agarra con fuerza y donde se vislumbra una estrella de mar - a la que no le encuentro mucho sentido pero oye seguro que lo tiene -.




    Estructura interna: la historia trascurre en 40 páginas. Son pocas, lo sé, pero en ellas hay unos valores intrínsecos que, hasta en menos, se pueden sentir. Se trata de un libro tipo álbum por lo que el texto es lo de menos en su interior; lo que prima sin duda son las ilustraciones creadas por Alejandra y que por cierto, son preciosas.

En casa la bola brilla de manera especial.
Le gusta ponerla junto a la ventana, así parece que nieva en la calle.

    Trama: Adrián acompaña a su madre y, como cualquier niño haría, se para en el escaparate de una juguetería. Se queda embobado, observando una bola de nieve que atrae su atención por completo. Es Navidad y, aunque cualquier momento es perfecto para pedirle a su progenitora que le compre cualquier capricho, por ello le suplica a su madre que se la compre. Ella accede de mala gana, pero con la bola se crearán una serie de situaciones en casa que ayudará, más si cabe, a unir las relaciones familiares.
El pequeño está muy contento con la compra. Esta traerá historias: que serán contadas afianzando la escucha activa y reforzando el vínculo materno-filial; sueños: en los que Adrián será el protagonista y se paseará por las calles de París visitando la Torre Eiffel o Notre Dame; compartirá su nuevo elemento con su hermana: creando un conflicto entre ellos; y soluciones: donde el amor, la ternura y comprensión tendrán su lugar.

Se pega un buen trompazo con la tabla y consigue salir de debajo de un montón de nieve. Pero no se ha hecho daño. Se encuentra en el cuarto de estar, calentito, con la bola en las manos.

    Personajes: por supuesto, Adrián. Aunque su hermana Claudia también tendrá su pequeño papel entre las páginas de La bola de los sueños. El soñador por excelencia será Adrián, un niño risueño, de corta edad - a pesar de que Purificación no la concreta, pero se presiente que es mayor que su hermana - y como no, un soñador nato. La bola de nieve le ha traído entre otras cosas aventuras mientras dormía. Sin embargo, Claudia - la niña terremoto - le arrebatará la bola y la hará añicos. El sueño de Adrián de explorar París se verá despojado generando en nuestro protagonista una frustración y enfado totalmente justificados. No obstante, como en cualquier conflicto entre hermanos, ahí estarán sus padres para arreglar la catástrofe acontecida e intentando darle una solución factible para devolverle a su hijo, no solo una cualquiera bola de nieve si no la bola de los deseos.
Con respecto a los progenitores, no aparece el nombre de ninguno de los dos por entre las páginas; claro que tiene sentido ya que cuando somos pequeños el mamá papá nos acompañan para toda la vida. Yo sigo utilizándolo y HE AQUÍ UN DEBATE ABIERTO - más bien una duda generada al oír a veces que los hijos llaman a los padres por su nombre -: ¿llamáis a vuestros padres así o le habéis arrebatado esa etiqueta y le conocéis por su nombre de pila?


    Pluma de la autora: es la primera vez - últimamente tengo muchas primeras veces - que leo algo escrito por esta autora. Era totalmente desconocida para mi hasta que he buscado más información sobre ella. Os puedo decir que no es el único libro que ha escrito, y que fue finalista en el año 2012 en el IV concurso de relatos ilustrados Opticks, si no que la acompañan otros títulos como: Dragón busca princesa, Monstruo ¿vas a comerme?La bruja enamodiada. Todos escritos para un público infantil con un lenguaje ajustado a edades que superen los 6 años y un vocabulario asequible para este tipo de lectores. Eso sí, juega mucho más con los valores, emociones y sentimientos que por transmitir a los pequeños una historia de la que no puedan extraer nada. De hecho sería interesante que toda persona que le lea o cuando el propio niño lea este cuento se le pregunte sobre las conclusiones que pueden sacar de él. Seguramente nos llevaremos más de una sorpresa, pues la interpretación que le puede dar un adulto a esta historia no será la misma que la que le puede dar un niño - no he venido a descubrir hoy las Américas pero a los niños les encanta sentirse escuchados y eso pocas veces ocurre en esta cultura de la inmediatez que se está generando -. 

Papá, con mucha paciencia, consigue quitar los cristales que todavía quedan incrustados en la base de la bola. En realidad ya no es una bola. Ahora sólo queda París.
Los cristales han pinchado los sueños de Adrián.

    Aspectos positivos y negativos: no he podido calificar este cuento en GoodReads - donde puedes encontrarme por Carol Sanguez -. Así que menos mal que tengo este pequeño espacio para explayarme y contaros qué me ha parecido en sí la historia. Por supuesto, no entraré en cómo está narrado, puesto que mi punto de vista es adulto, así que lo único que os voy a trasladar son los sentimientos y valores que yo he sentido que se trabajan en él. El sentido de la propiedad es lo primero que aparece entre las páginas. Adrián tiene claro que la bola de nieve es suya y no la suelta ni para ir a echar una cabezadita. El apego que siente por ella es muy fuerte ya que es algo nuevo. Le entra la novedad de tener un "juguete" que no hay por casa por lo que la cuida con uñas y dientes. Cuando tiene que compartirla con su hermana, a regañadientes, se la da pero sigue sintiendo en sí que es de su dominio por lo que prestársela a Claudia no entraba, ni mucho menos, dentro de sus planes cuando le pidió a su madre que se la comprara. La frustración y el enfado también tienen su espacio. Los niños cuando sienten que se han efectuado injusticias contra él manifiestan la rabia en forma de arrebatos, más comúnmente conocidos como rabietas. Pero oye, ¿por qué regañar a un niño que no quiere compartir sus pertenencias? ¿Acaso nosotros prestamos todo de buena gana? En mi caso no. Me cuesta entregar a otra persona - también dependiendo de la confianza que tenga con ella - mis objetos personales y que tienen un valor sentimental para mi. Y, por último y no menos importante, la resolución de conflictos y el amor incondicional. El amor todo lo puede, mueve montañas y activa al ser humano. Da igual a quien se lo transmitamos. En este caso es de padres a hijos y entre hermanos en forma de disculpa por parte de Claudia y comprensión por la de Adrián.
Como podéis comprobar solo tengo buenas palabras en cuanto a educación emocional se refiere. No tengo nada negativo que aportar, pues no veo un trasfondo a la historia que genere pensamientos perjudiciales para los pequeños lectores. Todo lo que envuelve a La bola de los sueños es educacional y positivo.

    ¿Recomendado?: por supuesto. Siempre digo - y no me cansaré de repetir - que para los pequeños siempre es bueno leer este tipo de historias pero, sobre todo, para los mayores; que tenemos que darle un giro de tuerca a estas lecturas y hacer uso de nuestro raciocinio para cuestionarnos algunas situaciones que se pueden generar en el ámbito familiar. Así sabremos como actuar, siempre de la mejor manera y dándole voz y voto al niño. Hay que razonar con él tenga la edad que este tenga - obviamente no intentemos discurrir con un niño de meses, gracias -.

Adrián mira el tarro, con París y la nieve, y sonríe de felicidad.
Mamá ha convertido su bola de los sueños en un "tarro mágico de los deseos"...

En definitiva, La bola de los sueños es una historia de la que se pueden extraer unos valores intrínsecos y que educa emocionalmente a los más pequeños. Lo que Adrián ve en una bola de nieve se puede encontrar en cualquier otro elemento: la oportunidad de soñar y desear que puede encontrar un niño en cualquier rincón de su hogar y con la que puede adentrarse en miles de aventuras acompañándose del sentimiento y la pasión que le ponen los peques a cualquier hazaña. ¡Sacad el niño que tenéis en vuestro interior y dejad volar vuestra creatividad e imaginación hagan solos el trabajo!


3 comentarios:

  1. Hola! No es un libro que escogería como mi próxima lectura, al ser un libro infantil, pero como últimamente si voy buscando libros para leerles a mis sobris, este me ha llamado la atención. Considero que seria interesante leer esta historia con los dos, así que si me lo anoto para hacerme con él en el momento adecuado.
    Besos!

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  2. Hola!!

    Pues parece una historia super bonita que seguro da mucho juego con los más peques; lo primero porque como tú pienso que es importante que respeten nuestras cosas y somos libres de decir que no queremos dejarlo...yo esto ya me lo podía aplicar un poquito jajaja Que así me va...Y lo segundo que me parece muy bonito mostrarles a los más peques el hecho de soñar, de desear cosas, de ponerles un objetivo...unas metas que alcanzar.

    Con respecto al debate yo siempre he sido de llamar a mis padres por papá o mamá, aunque desde hace unos años a mi padre, que se llama Pedro, le llamo Peter. Y así se ha quedado jajaja hasta mi madre le llama así. Y como curiosidad...mi chico a su madre le llama mamá, sin embargo a sus abuelos les llama por sus nombres algo que siempre me llamó la atención.

    Besitos guapa, el libro me lo llevo por si tengo alguna vez que regalar y para una amiga que es profe ;)

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  3. ¡Hola!
    Me parece un libro precioso, tanto para peques como para mayores e ideal para ambos a la vez. Yo perdí a mi madre joven, así que por entonces la llamábamos mamá, pero a mi padre, con el paso de los años, muchas veces le llamo por su nombre, Tomás, sobre todo cuando quiero que me preste atención o tengo que "reñirle" por algo, jajajaja. Se que a él le gusta más que le llamemos papá.

    Un libro estupendo, la reseña también.
    Besitos.

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